Zwei Welten

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Gleich am ersten Samstag nach unserer Ankunft in San Pedro de Saño im August 2016 gehen wir zum Einkaufen auf den Markt in Huancayo. Gemeinsam mit der Verwaltungsleiterin, der Köchin und Angela, einem der älteren Mädchen aus der Albergue, gehen wir auf den städtischen Markt.

Von den vielen Märkten, die wir auf unserer Reise bereits gesehen haben, ist der von Huancayo bis heute sicher einer der authentischsten; kein Wunder, denn Huancayo ist ein „Durchgangsstadt“ mitten in den Bergen und für unumgänglich auf den Andenstrecken in dieser Region.

Direkt neben dem traditionellen Markt liegt das moderne Einkaufszentrum Real Plaza. Eine Welt für sich. Und man kann es als gesellschaftlichen Fortschritt betrachten, dass sich gelegentlich auch Familien aus der indigenen Bevölkerung in diesen Konsumtempel trauen. Leider ist es gerade diese gedankenlose Art von Konsum ohne Werte, die zu vielen bedauerlichen sozialen Fehlentwicklungen im Lande beiträgt.

Die sozialen Gegensätze verfolgen uns, auch bei den Begegnungen mit der Familie und Freunden von Clemencia. Gemeinsam mit Cesar und Carla besuchen wir Señora Carmen, eine heute etwa 60 Jahre alte Frau, die jahrzehntelang mit Mann, Sohn, Tochter und Großmutter in ihrem kleinen Apartment mit einem Schlafzimmer, einem Wohnzimmer mit Arbeitsplatz für sie selbst und eine winzige Küche gibt.

Jetzt wohnt sie alleine. Ihr Sohn – erzählt sie zu recht voller Stolz – hat gerade sein Diplom als Rechtsanwalt für soziale Fragen erhalten. Sie ist glücklich Clemen und Cesar wieder zu sehen und Cesars Frau Carla kennenzulernen und empfängt uns mit großer Herzlichkeit und Großzügigkeit. Als Kind hat Cesar mit ihrem Sohn hier und auf der Straße oder im Parque Mora nebenan gespielt:

Nur ein paar Straßenzüge entfernt lebt Clemencias Bruder Jorge mit Frau Iris, seiner Tochter Jimena und seinem Sohn Jorge Manuel, der etwa das Alter von Cesar hat. Jorge ist glücklich, uns alle hier begrüßen zu können in seiner wunderschönen und exklusiven Wohnung in San Isidro, wo er vor ein paar Jahren Bürgermeister war.

Auch wir freuen uns sehr über das Wiedersehen mit ihm und mit Carla und Cesar, die extra aus Spanien nach Lima gekommen sind, um sich mit uns und der ganzen Familie in hier zu treffen. Wir alle genießen den Komfort der großzügigen Wohnung und die Gesellschaft von Jorge und seiner Frau Iris.

Die sozialen Gegensätze Perus könnten kaum größer sein, und hier in Lima sind sie besonders auffällig. So hat Lima hochmoderne, elegante Wohnviertel mit Geschäften aller Nobelmarken dieser Welt, gepflegte Parkanlagen, exzellente Restaurants und eine beeindruckende Strandpromenade, hoch über dem Pazifik, vergleichbar mit jeder anderen Großstadt der sogenannten „Ersten Welt“ …

… während gleichzeitig große Randbezirke in einem chaotischen Zustand sind. Der Verkehr wirkt wie ein endloser Kampf aller gegen alle um jeden Zentimeter Raumgewinn. Das Geschehen auf der berüchtigten Carretera Central oder in Ortschaften wie Lurín am Rande der Hauptstadt erinnert an einen Phantasy-Film über verwahrloste Städte in einer verlorenen Welt. Und die bedauernswerten PolizistInnen mitten im Chaos der Blechkarawanen scheinen in erster Linie zu pfeifen, um sich vor den eiligen und aggressiven Autofahrern zu schützen.

Relativ schnell gewöhnen wir uns an diese krassen Unterschiede im sozialen Gefüge des Landes. Clemencia ist seit ihrer Kindheit damit vertraut. Mir fällt es schwerer, aber es scheint der einzige Weg zu sein, mit diesem tagtäglichen Chaos außerhalb der gepflegten und geschützten Stadtteile von Lima irgendwie klarzukommen. Wir sind Teil des Systems, auch wenn wir das vielleicht nicht sein wollen. Und man muss wohl davon ausgehen, dass auch unser Wohlstand in Europa zu dem Ungleichgewicht in anderen Kontinenten beiträgt.

Trotz solcher Überlegungen fühlen wir uns im wunderschönen Strandhaus von Fernando in Paracas (im Süden von Lima) sehr wohl. Fernando ist ein weiterer Bruder von Clemencia. Wir verbringen ein entspannendes Wochenende mit ihm und seiner Frau Lucille und lassen uns mit kulinarischen Köstlichkeiten aus dem Meer verwöhnen. Parácas bedeutet in Quechua so viel wie “Sandregen” und erinnert Clemen an ihre Kindheit in dieser Region. Wir genießen den herrlichen Ausblick aufs Meer, den Swimmingpool und die gesamte Anlage, die von den beiden im Laufe der Jahre in der historischen Bucht von Parácas geschaffen wurde. Hier hat sich San Martín, einer der Befreier Perus von Spanien der Legende nach zu den Nationalfarben der peruanischen Flagge inspirieren lassen, als er die roten Flamingos beobachtete, die die Bucht oft aufsuchen:

Nur rund 70 km entfernt lebt Teresa, eine Halbschwester von Clemencia. Sie kam außerhalb der Ehe der Eltern auf die Welt. Gemeinsam mit Pablete (link), dem ältesten Bruder von Clemencia, besuchen wir sie und ihre Kinder in ihrem kleinen Strandhäuschen. Teresa und ihre Familie empfangen uns mit offenen Armen und Herzen:

JW/Clea

Español

Dos mundos

En el primer sábado después de nuestra llegada a San Pedro de Saño en Agosto del 2016 vamos de compras a Huancayo. Con la administradora del albergue Gladys, la cocinera Flor y Angela, una de las albergadas mayores vamos al mercado municipal.

De los muchos mercados que hemos visto en nuestro largo viaje hasta hoy, el de Huancayo, ha sido probablemente el más auténtico. No por nada es Huancayo una ciudad de tránsito en plena Sierra Central y paso obligado para muchas rutas.

Justo al lado del mercado tradicional está el moderno centro comercial Real Plaza. Y sí, es posible considerarlo como un progreso social, el hecho que de vez en cuando pobladores andinos se atreven a entrar en este impresionante templo de consumo, entonces se podría escribirlo. Lastimosamente sustentamos que es justamente el consumo sin educación ni valores es causa de muchas desgracias sociales.

Los contrastes sociales nos persiguen también en nuestros encuentros con la familia y los amigos de Clemencia. Juntos con Cesar y Carla (link) visitamos a la señora Carmen, una mujer de más o menos 60 años, que ha vivido con su marido por décadas, su hijo, su hija y la abuela en un apartamento pequeño donde se diferencian apenas el dormitorio, la sala de estar y lugar de trabajo de la señora Carmen más una cocina minúscula.

Hoy vive sola. Su hijo acaba de recibirse de abogado en asuntos sociales como nos cuenta su mamá con muchísimo orgullo. Con justa razón. Está feliz de ver de nuevo a Clemencia, a César y de conocer a su esposa, Carla. Somos recibidos con cariño y generosidad. Como niño César Manuel jugaba Dany, su hijo en el barrio, en el Parque Mora al frente de su casa :

A pocas cuadras de acá vive el hermano Jorge de Clemencia con su esposa Iris, su hija Ximena y su hijo Jorge Manuel, más o menos de la edad de César Manuel. Jorge está feliz, que nos puede dar la bienvenida en su departamento amplio y exclusivo en San Isidro, donde fue alcalde hace unos años atrás.

Nosotros también nos alegramos mucho de este encuentro con Jorge y familia, con César Manuel y su esposa Carla (link), que han venido a Lima para encontrase con nosotros y toda la familia peruana. Disfrutamos igualmente de la hospitalidad de Jorge y su esposa Iris.

Los contrastes sociales de Perú casí no podrían ser más grades y acá en Lima son especialmente notorios. Por un lado, Lima tiene unos barrios muy elegantes con tiendas de todas las marcas lujosas del mundo, parques muy bien conceptuados y cuidados, restaurantes excelentes y un malecón impresionante alto sobre la costa del Pacífico comparables a cualquier ciudad del primer mundo …

… y por otro lado zonas enormes en un estado caótico. El tráfico en la conocida y temida Carretera Central o en sitios como Lurín en las afueras de Lima nos acuerda a escenas de películas de Phantasy sobre ciudades deshechas en mundos perdidos en el cosmos. Y los pobres policías de tráfico parecen silbar más para protegerse frente de la agresión de las avalanchas de automovilistas apurados agresivos que para intentar organizar el caos.

Relativamente rápido nos acostumbramos a estas diferencias increíbles en le estructura social del país. Clemencia la conoce desde su infancia. A mi me cuesta más, pero es el único camino que vemos para sobrevivir en este caos cotidiano fuera de los barrios cuidados y seguros de Lima. Somos parte del sistema, nos guste o no. Pienso en relación con estas observaciones que nuestro bienestar económico en Europa también contribuye al desequilibrio social en otros continentes.

A pesar de todo eso disfrutamos también de la hospitalidad de Fernando y su mujer Lucille en su casa en Paracas (en el sur de Lima) Paracas, en quechua, lluvia de arena es para Clemen una referencia a recuerdos. Nos engríen con especialidades del mar – pejerreyes – y nosotros disfrutamos pasar el tiempo con ellos y disfrutar de una vista linda al mar, la piscina y todo el espacio que con los años han logrado en esta histórica bahía de Paracas, donde cuenta la saga que San Martín, uno de los libertadores, se inspiró en los colores de la bandera peruana viendo a los flamencos que visitan esta bahía.

Solamente a unos 70 kilómetros de allá vive Teresa, una media hermana de Clemencia. Nació fuera del matrimonio de los padres de Clemencia. Juntos con Pablete (link), el hermano mayor de Clemencia, la visitamos en la playa de Chincha. Teresa y su familia nos dan una bienvenida con brazos y corazones abiertos:

JW/Clea

English

Two worlds

Right on the first Saturday after our arrival in San Pedro de Saño in August 2016 we go shopping to the market in Huancayo. Together with the administrator of the shelter, the cook and Angela, one of the senior girls of the Albergue, we go to the traditional municipal market of Huancayo.

Out of all the markets, which we have seen on our long trip, the one in Huancayo is probably the most authentic so far. No wonder, because Huancayo is a typical gateway in the center of the Andes and there is no way around it for travellers in that area.

Next to the traditional market, there is the modern commercial center of Huancayo, the Real Plaza. It is a world of its own. And it is, of course, possible to understand it as a kind of social progress, that sometimes some indigenous people from the Andes dare entering this western consumer world. Unfortunately it is exactly this kind of consumerism without real values, which contributes to some of the social problems of Peru.

The social contrasts of Peru pursue us everywhere, also in our encounters with Clemencia’s family and her friends. Together with Cesar and Carla we visit Sra. Carmen, a lady of about 60 years, who has been living together with her husband, her son, her daughter and the grandmother in this small apartment with just one bedroom, a living with a workplace for her and tiny kitchen for decades. She receives us with great affection and generosity.

Now she lives alone. Her son has just received his certification as a lawyer for social issues. With good reason she is very proud of him. And she is happy to meet Clemen and Cesar again and get to know his wife Carla. As a child Cesar often played with her son here and in the street or in the Parque Mora, which is right around the corner.

Only a couple of blocks away there lives Clemencia’s brother Jorge (link) with his wife Iris, his daughter Jimena and his son Jorge Manuel, who is about the age of Cesar. Jorge is happy to be able to welcome all of us in his beautiful and exclusive apartment in San Isidro, where he served as mayor a couple of years ago.

We are also happy about the encounter with Jorge and his family and with Carla and Cesar, his wife, who have come from Spain to meet us and all their Latin American family here in Lima. We all enjoy the comfort of the exceptional apartment and the hospitality of Jorge and his wife Iris.

The social contrasts of the country could hardly be bigger, but here in Lima they are especially obvious. Lima has some highly modern neighborhoods, where you will find all branches of fashionable and exclusive shops, well-kept municipal parks, excellent restaurants and an impressive beach boulevard, high above the Pacific Ocean, which is not different from any other big city in the so called “first world”:

At the same time, there are neighborhoods around the modern city, which are simply chaotic. The traffic is like a never-ending aggressive fight for a few feet of space. What happens on the infamous Carretera Central or in places like Lurín at the outskirts of Lima reminds us of scenes from phantasy movies about rundown cities in lost worlds somewhere in space. And the miserable policemen and women in the middle of endless car avalanches seem to blow their whistles without stopping mainly because they have o defend their own lives from the aggressive attacks of impatient car drivers.

Relatively fast do we get accustomed to the incredible differences in the social structure of the country. Clemencia has been familiar with them since her childhood. For me it is more difficult, but it seems to be the only way to survive the daily chaos outside the pedicured and safe areas of Lima. We are part of the system ourselves, whether we like it or not and we have to admit that our wealth in Europe contributes to the social imbalance in other parts of the world.

In spite of such considerations we enjoy our stay in Fernando’s beautiful beach house in Parácas (in the south of Lima). Fernando is another brother of Clemencia’s. We spend a relaxed weekend with him and his wife Lucille and let them pamper us with culinary delicacies of the sea. Parácas means in Quechua “sand rain” and reminds Clemen of her childhood in this area. The wonderful view of the sea, the swimming pool and the whole site, which Fernando and his wife have created in many years will always be on our mind. According to legend San Martín, one of the liberators from Spain, was inspired to the colors of the Peruvian flag by the red flamingos, which sometimes visit the Bay of Parácas.

Only about 45 miles away from Paracas lives Teresa, Clemencia’s half-sister. She was born outside the marriage of Clemencia’s parents. Together with Pablete (link), the oldest of Clemencia’s brothers, we meet her and her family in their beach cabin near Chincha. We are welcomed with open arms and hearts.

JW/Clea

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Ein Gedanke zu „Zwei Welten“

  1. Liebe Clemen, lieber Jürgen,

    es ist so erfreuend Deine Brüder Pablo und Fernandes, wie auch Schwägerin Lucille, nach so vielen Jahren auf diesen Blocs zu sehen; da ist ja so viel Zeit inzwischen „durchgelebt“ …

    den Stadtteil San Isidro nehme ich völlig neu wahr, d.h. erkenne gar keine Einzelheiten… wie viel Neues und Modernes wurde inzwischen realisiert: die Parkanlagen, die Strandpromenade über dem Pazifik, etc. Da ist viel Geld geflossen, wer weiss von wem und woher!! Die Kluft von Arm und Reich hat sich noch mehr geöffnet, und ich kann nur beistimmen: „wir sind Teil des Systems!!“

    DANKE für die virtuelle Mitreise und weiterhin Glück und Mut zur Fortsetzung Eurer langen Reise.

    Herzlich Regina

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